viernes, 4 de enero de 2013

Carta a los Reyes Magos.

Queridos Reyes Magos:
Durante el año que acaba de terminar, igual que en los anteriores, me he portado muy bien. He pagado religiosamente mis impuestos para que políticos, banqueros, asesores municipales y cocougeteros puedan desempeñar sus importantes funciones sin sufrir apuros económicos. He cuidado mi lenguaje para que, observando escrupulosamente el dogma políticamente correcto, no ofendiese a ninguna de las minorías que enriquecen nuestra sociedad multicultural: no he llamado negro a ningún negro, marica a ningún marica, ladrón a ningún concejal ni marimacho a ninguna feminista.

He aceptado mi inferioridad como ciudadano de segunda por ser blanco, español y heterosexual. He pagado con alegría y buena disposición todas las comisiones, recargos y demás gabelas que mi banco me ha impuesto como pago a su loable labor de administrar mis cada vez más escasos ahorros. Hasta he escuchado el discurso de Navidad de vuestro colega, ése al que llaman rey de España, sin echar la pota.
Como veis, me he portado como un perfecto gilipollas ciudadano.
La recompensa a ese ejemplar comportamiento, ha sido la siguiente:
He visto cómo las condiciones laborales se han degradado y ha desaparecido cualquier atisbo de derechos sociales para los españoles. Millones de mis compatriotas han perdido su empleo y son cada vez más numerosos los que se ven obligados a buscar su sustento entre la basura. Mientras, las escasas ayudas sociales son acaparadas por inmigrantes. Los impuestos son un verdadero atraco cuyo producto va directamente a los bolsillos de los mismos usureros y especuladores que han provocado la actual crisis. Los políticos roban descaradamente y esconden el fruto de su rapiña en paraísos fiscales. La Sanidad pública, sobrecargada por una avalancha inmigrante disparatada, está siendo regalada a los amigos de los políticos para convertir nuestra salud en un negocio más. 
El Gobierno de España está claudicando ante el terrorismo separatista y liberando sin ningún pudor a asesinos etarras con los más peregrinos pretextos. Se está consintiendo y alentando que la mafia separatista catalana consiga sus criminales objetivos sin la más mínima oposición.
Un sistema educativo demagógico y estúpido ha conseguido que el nivel cultural y moral de los españoles sea cada vez más bajo. Se está convirtiendo al Pueblo español en un rebaño estúpido y cobarde para que pueda ser fácilmente explotado por el poder financiero internacional.
Por todo ello, he decidido dejar de portarme bien, lo que pongo en vuestro conocimiento para que os abstengáis de traerme regalos este año.
A partir de ahora voy a hacer cuanto esté en mi mano para acabar con este Sistema de mierda. Declaro que me cago en la democracia y en quien la trujo. Que estoy hasta los aparejos de políticos ladrones, de progres imbéciles, de banqueros rapaces y de cocougeteros mamones. Que odio a todos los perroflautas, okupas y demás morralla "antifa" que sigue fielmente las consignas de un Sistema al que dicen combatir para fagocitar y mediatizar cualquier atisbo de auténtica rebelión en la calle.
Que este Sistema hipócrita, mientras alardea de tolerancia y libertad de expresión, encarcela a libreros que no pasan por el aro de lo políticamente correcto y a patriotas que han osado defender su vida de un linchamiento antifascista. Que la marabunta inmigrante, además de ocupar puestos de trabajo en perjuicio de los españoles, de incrementar la delincuencia y de acaparar las ayudas sociales, está contribuyendo al aniquilamiento de nuestra identidad cultural y racial como españoles y como europeos.
Aprovecho para advertiros de que si os atrevéis a entrar en mi domicilio la noche del día 5, no respondo de vuestra integridad física. Porque creo que en España, entre otras cosas, sobran reyes, negros y camellos.
Atentamente,      
Un español de a pie.