jueves, 10 de enero de 2013

Tiempo de basura.

La basura, como un magma hediondo, gigantesco y omnipresente, invade, define y caracteriza este agónico y vergonzoso final de régimen. La peor basura no son los desperdicios entre los que cada vez más españoles arruinados por la usurocracia, buscan su sustento. La basura que está en la entraña misma de esa farsa cínica que llaman democracia es la basura conceptual y moral.
A diario, periodistas-basura vomitan sus consignas-basura para justificar la rapiña de políticos y banqueros.
 Los partidos-basura y sindicatos-basura se enrocan en sus prebendas y esgrimen como justificación los consabidos eslóganes-basura en los que ya nadie cree y en los que cada vez menos fingen creer.
 Las monsergas-basura sobre multiculturalismo, la Constitución "que-todos-los-españoles-nos-hemos-dado", la monarquía "como-garantía-de-la-convivencia" y demás sandeces políticamente correctas muestran su auténtica naturaleza de consignas mentirosas ante una realidad que se empeña en desmentir y poner en evidencia a la edulcorada y cínica versión oficial.
 Ni los hermidas más lisonjeros y serviles pueden maquillar la imagen del corrupto y farfullante monarca-basura. Es difícil seguir con la milonga del "rey de todos los españoles" y del "árbitro del consenso" entre el hedor del latrocinio urdangarineo. Basura monárquica.
Ni los más ñoños y vacuos homenajes a la Constitución-basura del 78 pueden ocultar el clamoroso fracaso de un sistema ruinoso y nefasto. Basura democrática.
Ni los lavados de cerebro más giliprogres pueden hacer simpática a una avalancha inmigrante que acapara las escasas ayudas sociales y pretende imponer subculturas foráneas en una Patria que es cada vez menos nuestra. Basura antiespañola.
Es difícil fingir dignidad y patriotismo mandando un Ejército políticamente correcto y complaciente que mira respetuosamente hacia otro lado ante la insolencia separatista. Basura uniformada.
Se ha hecho imposible contar el cuento del "estado de derecho" y la "separación de poderes" sin soltar la carcajada viendo el panorama de jueces genuflexos ante los políticos que los han nombrado. Basura togada.
Ante esta apoteosis basurienta, no he podido resistir la tentación de homenajear al gran Don Francisco "tuneando" uno de sus sonetos más geniales. Pido perdón al resto de forofos quevedianos por la irreverencia. 

Miré los muros de la Patria mía
si un tiempo limpios, ya gorrineados,
inmundos, puercos, sucios y enmierdados
cubiertos de inmundicia y guarrería.

Eché la pota, pues mi Patria hedía.
Un congreso de puercos diputados
dictaba los embustes apestados
que una plebe pestífera creía.

Puse la tele, vi la Economía
vi abusos, desempleo, desalojos; 
vi la sangre al servicio de la Usura.

Una gran mierda todo lo invadía
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no me recordase a la basura.