sábado, 23 de febrero de 2013

El Golpe de Estado y la secta.

Siempre me ha tocado los aparejos esa cursilería biempensante con la que la progredumbre tiñe sus manifestaciones públicas.
Los organizadores profesionales de marchas, "mareas", protestas y algaradas diversas, ponen un cuidado exquisito para que jamás se cuestionen los principios del mismo Sistema que ha conducido a la situación contra la que se protesta. 

Para estos manipuladores siempre son más importantes las formas ñoñas y gilicráticas al protestar que la protesta en sí. Incluso cuando quieren darle un carácter más "revolucionario" a la cosa y, en vez de a la habitual comparsa de liberados sindicales y jubilados de gorra y bocata gratis, movilizan a la mugrienta banda de lo que suelen llamar "jóvenes radicales" para que descalabren a algún madero y quemen algún contenedor poniendo así una nota de color en el asunto. Los típicos y tópicos "antifas" que son, a la postre, los más fieles mamporreros del orden establecido y de sus consignas demagógico-mongoloides.
Dejando de lado las estudiadas diferencias formales, el guarro de porro y rata al hombro defiende los mismos tópicos y lemas políticamente correctos que, digamos, la actriz enjoyada y subvencionada que pasa, sin sonrojo, de promocionar hipotecas del Santander a criticar los desahucios en la Gala de los Giligoyas. O que la pepera de megasueldo institucional que hace canónicos mohínes de escándalo cuando habla del franquismo, del Fascismo y demás cosas desagradables e incómodas. 
Todos estos especímenes, a pesar de su habitual analfabetismo funcional, son fieles devotos de la misma secta de lo Políticamente Correcto y defienden con ardoroso fervor sus dogmas y mandamientos en lo referente a protestas públicas. 
A saber: 
1. Se puede protestar contra la precariedad laboral, la escasez de ayudas sociales o el aumento de la delincuencia pero no contra la inmigración. El que haya seis millones de inmigrantes en una sociedad destrozada por el paro, el que esa misma inmigración acapare las escasas ayudas sociales o el que la gran mayoría de los delitos los cometan extranjeros son cosas que se ignoran sistemáticamente en esas protestas.  
2. Se puede protestar contra la pederastia siempre que esté protagonizada por algún cura, obispo o similar, pero está totalmente prohibido criticar la apología de la homosexualidad en la enseñanza escolar.
3. Se puede protestar contra la Tauromaquia, la pesca de la ballena o la destrucción del hábitat del escarabajo pelotero, pero no está bien visto protestar contra el aborto. Así, según la dogmática progre, una cría de simio, dicho sea sin ánimo de señalar, está más protegida legalmente que un bebé.
4. Si se defiende la identidad étnica y las raíces culturales de las llamadas "comunidades indígenas" hay que hablar de su admirable cultura ancestral en comunión con la naturaleza, si de los gitanos, no es pecado admirar su  apego a la tradición familiar y a su clan. Pero si alguien osa defender la identidad étnica europea y las raíces culturales de la raza blanca, será tachado de peligroso nazi que quiere gasear a seis millones de judíos.
5. Se puede protestar contra la corrupción de los políticos, pero no se puede cuestionar la legitimidad de esa cueva de ladrones llamada Congreso de los Diputados. Y mucho menos se puede pretender la derogación del Gran Libro Sagrado: La Constitución de 1978. A pesar de que sea una chapuza infecta fruto de la desvergüenza, la maldad y la traición a España.
Y así sucesivamente.
En este contexto a medio camino entre la estupidez y el surrealismo es donde hay que enmarcar las protestas programadas para hoy. Los sempiternos beneficiarios del malestar público ante la grave situación que atravesamos quieren manejar este malestar para reforzar esta dogmática perversa. Así, han programado su protesta para hoy, 23 de Febrero, fecha que para ellos es sinónimo del "fallido Golpe de Estado" con el que unos malvados militares fachas pretendieron cargarse la maravillosa democracia que el pueblo español se había dado a sí mismo. Es decir, la bonita y primorosa versión oficial elaborada por los mismos artífices de una operación de engaño en la que, aprovechándose del patriotismo, valentía y buena fe de algunos militares, la casta partitocrática cercenó la posibilidad de una auténtica rebelión militar que hubiera dado al traste con su gran chollo. 
O sea, que hoy se protesta contra los que se beneficiaron del "fracaso" del Golpe y, en lugar de lamentar que el Teniente Coronel Tejero no diese su merecido a la casta podrida que nos ha llevado a la presente ruina, asumen la caricatura oficial para denigrar a los "golpistas". Para mear y no echar gota.