viernes, 15 de febrero de 2013

La vacuna.

- Oficina de Patentes.Dígame.
- Buenas tardes. Yo es que soy un renombrado científico, he descubierto una vacuna contra la estupidez y quería registrarla.
- Espere un momento. Le paso con el Encargado.
(Suena la habitual musiquilla para desesperar al que espera)
- Al habla el Encargado ¿Es usted el de la vacuna contra la estupidez?

- Sí. Yo soy el descubridor ¿Puedo registrarla?
- Pues va a ser que no. Pero hombre ¿cómo se le ha ocurrido algo así?  ¿no se ha parado a pensar en la cantidad de gente que se quedará sin trabajo por su culpa?
- No le entiendo. Gran parte de los males que aquejan al mundo son producto de la estupidez humana y...
- ¡Cállese, irresponsable! La estupidez es el motor de nuestra sociedad.¿No se da cuenta? Vamos a ver: Si su vacuna llega a utilizarse ¿de qué iban a vivir, por ejemplo, los artistas contemporáneos? Durante décadas hemos convencido a millares de estúpidos de que una mierda metida en un bote o un manchurrón en un lienzo son arte. Ferias como ARCO mueven miles de euros comerciando con auténtica basura que compran estúpidos y mangantes. Si eliminamos a los estúpidos ¿de qué van a vivir los mangantes? Y hablando de mangantes ¿Ha pensado usted en los echadores de cartas, en los trileros o en los políticos? Si elimina usted la estupidez del mundo los está condenando a la miseria y la marginación. Eso por no hablar de los previsibles disturbios y desórdenes que provocará su invento.
- ¿Desórdenes?
- Claro. ¿Cómo cree que reaccionarían los españoles si dejaran de ser estúpidos? ¿Piensa usted que consentirían, como ahora, que se les privase de sanidad y educación para sanear las cuentas de los banqueros, o para engordar a los partidos políticos y a los sindicatos subvencionados? ¿Cree que aceptarían de buen grado que el Gobierno apoyase a los que quieren cargarse la unidad de su Nación? ¿O que se fomente una inmigración descontrolada cuando hay millones de compatriotas en paro? ¡Su invento se cargaría la paz social y la democracia parlamentaria! 
- Hombre, visto así...
- Nada, nada. Déjese usted de vacunas, hombre. No se complique la vida, hágame caso. Dedíquese a cosas de provecho como escribir guiones de telebasura o manuales de Educación para la Ciudadanía. O hágase asesor de algún concejal.
- Pues va a llevar usted razón. ¿En qué estaría yo pensando?
- Nada. No se preocupe. Pero que no se repita ¿eh? Buenas tardes.
- Adiós, buenas tardes. Y perdone.