lunes, 1 de abril de 2013

Cuando fuimos rebeldes.

Hoy se cumplen setenta y cuatro años de la Victoria que acabó con el régimen prosoviético y criminal del Frente Popular. Fueron precisamente algunos de los beneficiarios de esa Victoria los que, por cobardía, traición o simple estupidez malograron su fruto y contribuyeron a la implantación de un régimen similar al que nos condujo entonces a la guerra.

 En cualquier caso, este Aniversario escuece tanto a la caterva progre que, tras su fachada de tolerancia y estúpido buenismo, esconde el revanchismo más baboso, como a la repugnante recua derechista que está entregando España a la Usurocracia internacional. Sólo por eso, merece la pena conmemorar esta efeméride. 
Pero también para recordar que no siempre los militares españoles fueron burócratas complacientes que, en el mejor de los casos, se atreven a levantar tímidamente la voz cuando, una vez retirados, ya no tienen nada que perder. Que el Pueblo español no siempre ha sido el rebaño narcotizado por la telebasura que sólo protesta cuando se lo ordenan, a toque de silbato, los mamporreros de la extrema izquierda.
Y, sobre todo, para recordar que, a pesar de sus campañas de tergiversación histórica, de su manipulación de los medios de comunicación, del envilecimiento general propiciado por los apóstoles del multiculturalismo y la gilicracia, cada vez somos más los que nos negamos a pasar por el aro de lo políticamente correcto. 
Los que no olvidamos que no puede, ni debe, haber Paz mientras no exista Justicia.
 Pues eso.