sábado, 11 de enero de 2014

La grabación del Infierno.


Cuando hace unos años, un equipo de científicos rusos excavaron en Siberia un pozo de varias decenas de kilómetros de profundidad, se registraron unos sonidos extraños que algunos identificaron como procedentes del mismísimo Infierno. Desde entonces, las más prestigiosas instituciones académicas mundiales han venido realizando diversas pruebas y estudios en el famoso pozo. Hoy, un equipo multidisciplinar de la Universidad de Syldavia compuesto por geólogos, lingüistas, teólogos, estilistas y chefmasters han conseguido una grabación excepcionalmente nítida de los supuestos sonidos infernales. Se ha podido determinar que las palabras pertenecen a un antiguo dialecto sumerio-panocho y han sido traducidas parcialmente. La unidad móvil de La Antorcha Negra desplazada a la zona ha podido acceder, en exclusiva mundial, a dichos fragmentos traducidos que, por su interés, transcribimos a continuación: 

(...) No, vamos a ver, si yo no me quejo. Si estar aquí de recepcionista está guay, vale. Pero, joder, es que a veces lo ponen en un compromiso a uno. Como si yo tuviera la culpa de la falta de espacio. Y yo soy un mandao, joder. Por ejemplo lo del negro el otro día: que si Madiba por aquí, que si Madiba por allá, que si vamos a recibirlo con unos neumáticos ardiendo como homenaje a los necklaces y tal. Lo típico en estos casos. Pero ¿quién se tuvo que encargar de todos los preparativos de la fiesta? Pues el menda, claro. Como si uno no tuviera otra cosa que hacer. Y claro, a los vips no se les puede poner en una caldera normal, no. Tiene que ser en una de las grandes con efectos especiales y bono Premium, como las de Santiago Carrillo, Pol Pot y huéspedes así, ya sabes. Menos mal que al final pude agenciarme una(...) 
(...) Y la falta de previsión ya es la leche. Fíjate, tenemos la caldera de Bolinaga preparada desde hace más de un año y nada. Seguimos esperando. Pero ahora resulta que no podemos meter allí a Sharon, y que hay que preparar otra. Y me lo dicen con dos horas de antelación. Se piensan que uno puede hacer milagros. Joder, y resulta que, estando este tío en coma varios años, a nadie se le ha ocurrido ampliar los aposentos para genocidas. Y, claro, al final la culpa es del recepcionista, como siempre. A veces me dan envidia los del Lado de Arriba, te lo juro. Fíjate en el de las llaves: todo el día tocándose los huevos, que hay días que no le entran ni media docena, y yo aquí con unas colas de kilómetros desde primera hora. Y luego todos queremos ganar lo mismo (...)