domingo, 19 de enero de 2014

Romance del moro vergonzante.


Un abogado morito,
moro de la morería,
Bien oiréis lo que decía:

Llamar moro a un moro es malo
y queda un poco racista
que cuando me llaman moro
me parten el alma mía.


“Pues, ¿y cómo han de llamarte?”,
dicen que le respondían.
Pues magrebí, por ejemplo,
que es fino y cosmopolita.

Pues ya bastante padezco
en vuestra tierra maldita
bebiendo vino y cerveza
y zampándome morcillas

He condenado mi alma
por infiel glotonería
y sufro como un verraco
viendo cristianas macizas

que no cubren sus cabezas
ni tampoco sus rodillas.
Por eso, perros infieles,
llamadme como yo os diga.

“Y, entonces, ¿cómo llamamos
a nuestro Patrón y Guía
Que es Santiago Matamoros
Como es cosa bien sabida?”

Pues llamadlo Santi a secas,
que es familiar nombradía
Si tenéis un Papa Paco,
total, ¿qué más os daría?
  
Y en cuanto a pinchos morunos
que es otro manjar racista
llamadlos big burger o algo
similar, Alá os maldiga.

“¿Y el fruto de las moreras?”
Pues llamadlos odaliscas
que lo de moras insulta
a nuestras madres y tías.

“¿Odaliscas no son putas?”
Perro cristiano, ¡me lías!
pero ni a los moros, moros,
ni a las moras llamarías.

“¿Y las Fiestas de Levante
tan alegres y lucidas?”
Pues…Superhéroes y Perros
O cosa así, más bonita.

“Pues, ¿hay que llamaros perros?”
Vil cristiano, ¡me vacilas!
No me toques la chilaba
Ni la cimitarra mía

No me discutas, ni líes
No me confundas y digas.
¡Que llamo a Esteban Ibarra
y te empura por racista!